Regresa a casa 30 años después por buscar algo en las Páginas Amarillas

22 diciembre 2009 por Xabi Luna en Entrevistas y Nacional

Agustín luce un look 'classic after 30'

Las fiestas navideñas se acercan y muchos buscan protagonismo fingiendo retornos inesperados. Miguel Báez, representante sindical de todos los retornados por El Almendro, se ha querellado contra aquellos “que creen que esto de regresar por navidad es algo con lo que se puede jugar. Han sido muchos años repartiendo ilusiones, para que aparezcan estos pelamingas y vayan de hijos pródigos”. Lo que Miguel no sabe es que esta historia también es de verdad como la de sus anuncios. Agustín Bertedor ha vuelto a casa 30 años después. Lo trágico ha sido que en su casa ni se acordaban de él.

“Ha sido algo terrible, cuando mi madre ha abierto la puerta, me ha golpeado con una escoba y me ha tirado un calcetín sudado”. ¡FUERA DE AQUÍ MALDITO INDIGENTE! “algo así me gritó la muy bruja”. Ahora estamos frente al número 15 de la Calle Gaona de Albacete. Agustín ha convocado a los medios para pedir a su familia que se acuerde de él y le deje regresar a casa. Mientras María Patiño le hace trenzas a sus barbas escuchamos las declaraciones del supuesto hermano: “La verdad que algo sí  que me suena, pero es que, ¿dónde lo metemos ahora? Está el cuarto de la plancha, el de pintar y los tres dormitorios, hombre, si no le importa dormir en el trastero…”.

Según narra el protagonista, hace 30 años se les estropeó un lavabo y que le dieron las Páginas Amarillas para buscar a un fontanero. “La cosa es que empecé y eso parecía un libro de Elige tu propia aventura, una página me llevó a otra, me enganché y hasta ahora. La pena es que el fontanero ya está muerto pero si quiere le doy uno de un ebanista muy bueno”.  Sobrecogedor el estado en el que se ha quedado Agustín, que durante años se alimentó de gusanos.

Enviado Especial
: Hay una cosa que no comprendo, ¿cómo no le echaron en falta al principio?

Agustín Bertedor: La verdad que era muy callado, a veces mi madre cuando se cruzaba conmigo en el pasillo gritaba y me golpeaba con la escoba, mi hermano la convencía de que era su hijo, pero no se quedaba tranquila, siempre me miró con recelo.

EE: ¿Y dónde ha pasado todo este tiempo?

AB: Estaba sentado en las escaleras de la entrada de casa, aquel día salí a tirar la basura y me senté para buscar el fontanero, una página, dos y hasta hoy. Lo mejor es que hasta mi madre me ha dado dinero pensando que era un indigente.

EE: Y aparte de leerse las Páginas Amarillas, algo más habrá hecho, ¿no?

AB: ¡Jodé, le parece poco leerme todo eso y aún más llegar a entenderlo! Lo que sí hice fue una tesis que está a punto de publicarme la Universidad de Albacete, sobre el lenguaje cifrado y el simbolismo de las Páginas Amarillas. ¿Sabía usted que esconde referencias a la Biblia y a la Torah? ¿Y que si lees del revés las páginas impares puedes invocar al diablo?

EE: Me deja anodadado no sé qué decirle.

AB: No diga nada, simplemente cómprese unas y ya verá cómo se convierte en un indispensable de su biblioteca diaria.

Así dejamos a Agustín, clamando a su madre que le dejase entrar en casa y que por favor dejase la puta escoba en el armario.

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