Lucía Lapiedra confiesa su virginidad

4 mayo 2010 por Xabi Luna en Cultura

La revista gratuita ‘Vírgenes de España’, editada por las monjas dominicas de Teruel, ha publicado un bombazo en sus páginas centrales: “Lucía Lapiedra es virgen”. Las reacciones no se han hecho esperar y en todas las tertulias televisivas se tacha a las monjas de provocadoras y calumniadoras. Sin embargo, la protagonista de la historia ha acabado por admitir su condición: “Las escenas de acción eran realizadas por especialistas“.

Lucía Lapiedra no piensa en colgar el hábito

El representante de Lucía Lapiedra estalló en rueda de prensa: “¿Qué pretenden estas reprimidas? Si ellas no saben disfrutar que no se dediquen a sembrar la duda”. Lo cierto es que el artículo, que ocupó 20 páginas a todo color, no tenía desperdicio, “Las más bellas y aún vírgenes de la nación”. Diversas monjas con sus hábitos, alguna joven laica algo más escotada y como postre las fotos de nuestra Lucía, conocida en el extranjero como “Lucy the Stone”. El miedo de su representante es que la exclusiva baje la venta de sus numerosas películas porno.

Las reacciones han asaltado los medios de comunicación, preguntamos en un taller de vehículos y los mecánicos se sinceraron: “Pues no sé qué decirte, a mí lo que es, ahora me pone mucho más”. “Anda que imaginarme que aún tengo posibilidades de desvirgar a esa jamba es algo que me motiva para intentarlo”, fueron algunas de sus reacciones. Por otra parte, entrevistamos a estudiantes en la Universidad de Navarra, perteneciente al Opus Dei, las respuestas fueron por otros derroteros: “Si esa joven es virgen yo fundé el Opus, ¿te imaginas?, ¡ala tíaaa, cómo te pasas!” “No sé si será virgen, pero la imagen que vende se aleja mucho de la pureza y además seguro que si lo hiciera, usaría condón la muy guarrindonga”.

Al final Lucia ha salido a la palestra y ayer en Sálvame Delux destapó la verdad de los rumores. “Es cierto, soy virgen”. No fueron pocos los que soltaron una carcajada en pleno estudio, pero la seriedad de Lucia, acabó por silenciar a todo el mundo. “¿Y entonces Pipi y tus otros novios?”. Pipi Estrada salió en defensa de su ex: “Es cierto, lo que es conmigo no lo ha hecho ni una vez, y me consta que con el resto tampoco, personalmente, la quiero mucho, pero masturbarme compulsivamente cada día estaba acabando con mi autoestima, semejante mujerón en mi cama y yo haciendo ricos a Kleenex”.

“¿Y las pelis porno?” “Sabía que tarde o temprano llegaría esa pregunta: tenía una doble de acción. Cuando había argumento y profundidad de guión era yo, el cuerpo lo ponía mi gran amiga Betty Gloop”. “¿Entonces a qué te dedicabas realmente?”. “La verdad de todo es que soy dominica, y de las convencidas, un día salí a vender pastelitos y mi representante me propuso ser actriz porno, yo le dije que ponía la cara, pero que jamás perdería mi flor. El resto es un montaje para corroborar mi imagen, pero todo lo que gano va destinado al convento y a los niños de la calle de Teruel”. Entre aplausos, se desnudó por última vez, se calzó el hábito y se marchó para recogerse en su convento. Qué barbaridad.

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