Hacen un móvil tan pequeño que nadie es capaz de encontrarlo

5 noviembre 2009 por Xabi Luna en Ciencia y Tecnología

Empleado de la fábrica buscando su móvil

La compañía Eriksung ha destinado los dos últimos años en la investigación del teléfono más pequeño del mercado. Por culpa del trabajo con lentes de 56 aumentos, más de la mitad de la plantilla ha perdido la visión y el resto aterroriza a la población cada vez que coge el coche, pero lo más estremecedor de su investigación ha sido el resultado final: un móvil de tan reducidas dimensiones que nadie lo ha encontrado.

La competencia del mercado por buscar el teléfono total, ha terminado con una partida de dos millones de móviles perdidos en sus cajas y el resto en la propia fábrica. A pesar del tamaño, el móvil contaba con GPS, MP3, cámara fotográfica, barredor de frecuencias, soplete, porta bujías y un sinfín de elementos imprescindibles para el uso diario.

El director de Eriksung nos confiesa que, a pesar de ser su mayor éxito, “en realidad es su mayor fracaso”. En mitad de la entrevista un teléfono comenzó a sonar “Ahí está otra vez, ¿lo oye?”, abrió cajones, se desnudó entero y revolvió el despacho de arriba a abajo, pero el móvil no apareció. Dejamos al director desnudo al otro lado del escritorio y nos marchamos para ver la reacción de los empleados. “Lo oigo pero no lo veo”, “Siento sus vibraciones”, “Os juro que existe, sólo hay que tener fe”. Esa fue la imagen de los empleados por los pasillos de la empresa, más cercana  a la locura que al de unos científicos que acaban de inventar algo “grande”.La Iglesia Eriksung, primera consecuencia

El mejor otorrino de Pekín buscando uno de los móviles

La consecuencia directa de esto ha sido, que se ha fundado la Iglesia Eriksung de móvil divino. La fábrica está transformando sus instalaciones en un centro de meditación y creencia en lo que no se ve. Cada vez que suena un móvil, los creyentes se lanzan al suelo, en señal de rezo y búsqueda y afirman estar más cerca de Dios.

El problema del mercado ha sido la reacción competencial del resto de empresas que no han dudado en desarrollar un móvil que esté a la altura. Se calcula que en los tres próximos años se destinarán 300 millones de euros en la creación de micro-móviles que nunca llegarán a usarse ni verse. “Las pérdidas serán escalofriantes, pero no queremos ser los únicos que no tengan el móvil más pequeño del mercado”, nos exponía el jefe de ventas de Nortkia.

El próximo domingo Íker Jiménez destinará el programa entero a desvelar el  misterio de si realmente esos móviles existen o son una alucinación conjunta de la empresa sueco-japonesa.

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