Éxito brutal en la celebración del Día del Brazo en Cabestrillo

9 abril 2009 por Michael Crocket en Nacional

Sean, confundido con Álvaro de Luna

Miles, millones, miles de cientos se han contado en torno a la Plaza del Palique de la madrileña barriada de La Ugada. Como todos los primeros miércoles de mayo se han dado cita aquí las más de -datos estadísiticos- ciento veinticinco mil doscientos cincuenta y dos personas con el brazo en cabestrillo provenientes de toda España. Éxito brutal en el enésimo día del Orgullo Cabestro.

Los hay de todas las clases, como gente sin radio. Tal es el caso de Serenna, que la perdió una mañana de domingo en misa mientras escuchaba al párroco, Andrés Santos, en su plática habitual y repetitiva. Éstas eran las impresiones de Serenna: “Yo no sé cómo decir que no tengo cabestrillo que valga ni el radio roto, sino que la que perdí ése infausto día. Fue mi radio de bolsillo, y vengo aquí por si alguien la ha visto, pero no hay manera”, decía la embustera. Es el conocido síndrome, entre muchos cabestros común, llamado ‘forgotten cabestrillo‘ del que dicen, cada vez más, será un problema creciente en nuestra sociedad y de muy difícil solución.

No pasa así con Rahm Dohm, al que también hemos preguntado sobre su curioso nombre: “Es un nombre al azar, mis padres lo quisieron así”, contestaba el balarrasa. No en vano, Rahm Dohm, en honor a su azaroso nombre, se lesiona ‘de aquí pa’llá’, como se suele decir, para así poder colocarse el cabestrillo (sólo tiene uno pese a sus múltiples lesiones, el muy cerdo) en una posición cada día. También compartimos la mañana con Rindon Dokston, que afirma: “A mí me da igual no tener lesión alguna. Una vez que entras en esta espiral ya no puedes salir. Lo importante de todo es tener ganas de lesionarse para llevar cabestrillo, no el hecho de tener la lesión en sí”.

En otro factor de orden de otras cosas, se dieron cita aquí personalidades de la más variopinta variedad, desde políticos y artistas hasta deportistas, estilistas, ballettistas, finibristas y afamados cocineros como Fiera Ádrian, famoso y rocarambolesco cocinero, inventor del sushi de hiadros con isótopos de guma parda entre otras recetas famosas. Éstas han sido algunas sus valiosas (siempre) palabras: “Es orgásmico estar aquí con toda ésta gente cabestra. Incluiré cabestrillo en algún plato de mi próximo ciertamen de cocina”.

También ha asistido al acto Seppar Ece Aunpenne, afamada directora artística que tuvo una rotura de slingelps, hueso que une la clicla con el trúmen, una lesión prácticamente idiota, como ella misma confiesa: “Es que soy boba, idiota, imbécil y me da igual si tropiezo catorce veces con el mismo arce, es que me da igual, ¡VIVA EL CABESTRILLO, VIVA EL BRAZO EN ALTO! Además, y es más, que no menos cierto que no utilizaba para nada ésa parte de mi cuerpo. ¡A LA MIERDA CON ELLA Y VIVA EL CABESTRILLO Y VIVA ESPAÑA!”. Después de éste momento de éxtasis, Seppar quedó en un estado de trance del que no pudimos volver a sacarla.

Una mañana plácida y estupenda la que pasamos junto a todos los cabestros. Después de los intercambios de impresiones y de abrazos torpes a una sola mano, se repartió para todos los presentes una paella cabestra que cocinó con todo su amor Fiera Ádrian y todo el mundo se puso hasta las glanglas de arroz cabestroso. Maravilloso.

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