Es denunciado por la protectora de animales por lavar su mono de trabajo

26 abril 2011 por jorjo en Nacional

¿Maltrato animal u obsesión por la limpieza? El gran debate social de la raza humana se vuelve a reabrir por un hecho que consigue los mismos opositores que partidarios. Urrusolo Campanar lavó en la lavadora su mono de trabajo y ha sido demandado por la protectora de animales por comportamiento impropio y vejación para con una especie en peligro de extinción.

Urrusolo radiante con su mono

Según el expediente redactado por el abogado que representa a la protectora de animales, que por mucha carrera universitaria que tenga no deja de ser un mapache despeinado, considera el incidente como una depravada humillación, pulcra e impecable, pero vejación a todas luces. En el escrito se exige un respeto hacía esta comunidad, vilipendiada durante años por madres y esposas ofuscadas por la higiene y empeñadas en aparentar pulcritud.

El acusado, natural de Sacedón, es el primer ebanista/pianista de la historia y se enfrenta a una posible condena muy severa, que debido a la nueva ley deberá pagar en carnes. También podría perder la custodia de su mono de trabajo al cual quiere con locura. Este pequeño compañero infatigable además de ayudarle diariamente portando sus herramientas, le peina todas las noches con dedicación y esmero. “Nadie debería criticar la forma en la que trato a mi mono de trabajo. Le amo, pero estaba sucio y olía a cuco. La lavadora le mareo pero salió reluciente, todo azulito y eructando pompas de jabón. Es un grande”. Palabras sinceras de Urrusolo que ya ha contratado a Don Limpio para que le defienda en el juicio.  

La extinción de los monos de trabajo en nuestro país es una realidad, y la crisis no ha hecho más que empeorar la supervivencia de estas bestias. El creciente paro, la subida de precio del tejido protector industrial y tu padre son algunas de las causas del aumento de la mortalidad entre estos estupendos colegas laborales. Existen zonas en España que hace años que no se divisa un mono de trabajo. Sobre todo en Cádiz, aunque la alergia de los gaditanos a esta raza es en gran medida la culpable que hayan quemado a los que quedaban hace ya décadas. En otras comarcas de la península de extrema pobreza, las familias, emulando a Charlot, se meriendan los pocos pedazos de monos de trabajo que todavía conservan en sus armarios.

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