El Oso y el Madroño: “Nos iremos a Barcelona”
24 febrero 2010 por kronfleis en Entrevistas
Madrid, 24 de Febrero. Un día de lluvia, tranquilo y sin rebajas. En pleno centro de Madrid, en el nuevo emplazamiento cedido por el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, pudimos conversar con dos de las personas más populares de Madrid. La popularidad de ambos no se les ha subido a la cabeza y siguen siendo tan traviesos como cuando llegaron a la capital, allá por 1967.
Enviado Especial: Nuevo sitio, ¿nuevos aires?
Madroño: Para nada. Es una vergüenza que nos hayan relegado a la parte de atrás de la fiesta. Es como si nos dijeran: “Hey, chicos, ahora jugáis en Segunda”. Aún me cuesta creerlo.
Oso: Estamos hartos. Tanto tiempo sirviendo a Madrid y nos lo agradecen con esto. No me creo que esto pase en mi ciudad.
EE: Os referís al cambio de emplazamiento, ¿no es cierto?
O: Sí. Yo estaba como siempre, sujetando a Madroño y, de buenas a primeras, nos cambiaron de sitio… fue un caos.
EE: ¿A qué te refieres?
O: Pues que fue una locura. Gente perdida. Unos quedaban en un punto, los otros en el otro lado. Aún recuerdo a los chicos de Cádiz….
M: Eso fue terrible. Una pareja de Madrid debía reunirse con los chicos de Cádiz. Estuvieron 12 días extraviados, sin saber adónde ir, deambulando de un sitio a otro. Uno de los chicos no aguantó la nieve y… fue horrible.
EE: ¿Se murió?
O: No, peor aún. Entró a la tienda de tatuajes de Montera y le tatuaron 72 estrellitas en la cara. Como la chica de la tele.
EE: ¿Cómo os conocisteis?
O: Fue muy curioso. Madroño estaba pidiendo ayuda. No podía sostenerse solo y estaba a punto de venirse abajo. Yo me dirigía a hacer unas gestiones. Comprar unos regalos en Preciados, coger unos peces, algo de miel. Lo típico. Le escuché gritar y acudí en su ayuda. Y hasta hoy…
M: Sí, hasta hoy. Me sentía fatal porque Oso tuviera que estar sujetándome todo el rato.
O: Pedimos varias veces ayuda y asistencia a la Comunidad. Al menos otro oso para poder sujetar a Madroño. Pero nada de nada.
M: Es entonces cuando decidimos hacer nuestro número del mimo, de estatuas vivientes. Fue un triunfo. Es un número que gusta, por eso no entendemos la respuesta del Ayuntamiento relegándonos a este emplazamiento. Es un desprecio que no merecemos.
EE: ¿Qué pensáis hacer ahora?
O: Estamos pensando en cambiar de aires. A mi cada vez me cuesta más traer peces a casa. Madrid se está volviendo complicado para un Oso y un Madroño centenario. Tal vez vayamos a Barcelona.
M: Sí, Barcelona sería genial, creo que iremos para allá.
EE: ¿No creéis que el cambio pueda estar relacionado con las denuncias de turistas hacia Oso? Se dice que no controlabas tu furia y se cuentan por decenas el número de zarpazos que atestaste a ese japonés.
M: Mira, eso no es justo. Fue una etapa de su vida que quedó atrás. Oso ha estado acudiendo a cursos para hacer frente a su agresividad y tener una buena tolerancia a la frustración. Es difícil para un oso aguantar todos esos turistas. El caso de Hidori fue un lamentable accidente.
EE: ¿Pero era necesario desnudar al turista?
O: Mira, estaba completamente beodo y no era yo mismo.
EE: Le hiciste bailar un chotis durante 15 minutos… solo… y le obligabas a repetir cantando: “La niña, la niña, travesuras para la niña”…
O: De verdad, me arrepiento mucho de eso. Si Hidori me escucha: perdón.
EE: Chicos, ha sido un placer hablar con vosotros. ¿Queréis decir algo a vuestros fans?
M: Sí. Intentad quedar en el Km 0, o un poco más abajo. Al menos hasta que todos nos familiaricemos con la nueva situación.
O: Quería romper una lanza por los animales que trabajamos en Madrid. Por el trato recibido e incluso la ignominia que algunos han sufrido (Madroño muestra una foto de ‘Napy’, antigua mascota del Parque de Atracciones de Madrid). Y gracias por cedernos este espacio.
EE: A vosotros, chicos. A vosotros.
¿Te ha gustado esta noticia? ¡Síguenos en Facebook!
Noticias relacionadas... o no:
Comentarios (2)










No es un oso, es una osa.
Pues como se entere Madroño… ni Barcelona ni nada de nada