Dirk Kuyt: Historia de una dulce mentira

12 mayo 2009 por kronfleis en Deportes

Dirk en la actualidad

Un documental de la televisión holandesa desenmascara la vida de Dirk Kuyt y confirma que el actual futbolista del Liverpool ha vivido toda su vida entre la mentira y las bromas. Un mundo de realidades paralelas creadas por sus propios padres desde su infancia. Entrenado para matar por Rafa Benítez, el jugador ha querido salir al paso del revelador reportaje admitiendo las bromas, pidiendo perdón al público por habérselas tomado a mal y con la vista en el futuro, siempre hacia adelante: “Lo hago por mis hermanos negros. La comunidad negra me necesita”.

-Entrenado para matar. Eres una máquina Dirk Kis, ¡una máquina!
-Eh… Me llamo Dirk Kuyt, señor.
-Claro que sí, Dirklin, claro que sí.

Esta conversación ha dado la vuelta al mundo y es número uno en visitas en Youtube y páginas similares. Rafa Benítez no ha querido hacer declaraciones hasta el momento. El jugador holandés, tras descubrir que su vida ha sido una mentira, en un gesto de valentía que le honra ha decidido seguir hacia adelante: “Lo hago por mis hermanos negros, la comunidad negra me necesita”. Así es. Una vida llena de engaños y mentiras que el programa “Behind the stars” (detrás de la estrella) que la televisión holandesa Fhin Braun TV decidió emitir a pesar de la oposición de familiares y allegados del jugador.

Infancia: Dirk el terrible

En la infancia

Le visten de camarero el día de su comunión, le llevan a un ciber y le obligan a ver videos sobre baile, fútbol y artes marciales hasta hacerle llorar. Y es que, para un niño negro, estas imágenes no son, desde luego, nada agradables. Pero… ¿Dirk Kuyt es negro? Al menos eso creía. “Empezó como una broma entre mi marido y yo y decidimos seguir a ver qué pasaba. Vimos que se sentía feliz y seguimos hacia adelante”.

Por supuesto que sí. Educado para ser el mejor, Dirk fue entrenado en el dominio del sable, la lectura y el Bai-Khai, una danza de colisiones brutales entre los bailarines que sin duda endurecieron el corazón del pequeño Dirki. “Le educamos para que llevara una doble identidad… nos reíamos tanto. Luego resultó positivo para él pues Dirki se fortaleció y aprendió a no hablar con nadie de sus habilidades especiales… lo de salvar el mundo y todo eso”.

Asombroso pero cierto. Kuyt creyó en sus potencialidades y las desarrolló. Sin aparente éxito, cierto, pero así lo hizo. “Cuando a un niño le dices que puede volar, lo va a intentar. Claro, no somos monstruos, le dijimos que debía comenzar por alturas pequeñas y que no podía probar grandes alturas hasta alcanzar los 28 años de edad”.

En el reportaje se pueden observar las múltiples caídas de este niño y cómo, lejos de rendirse, se justifica con una fé de hierro. “No es fácil, tampoco los pájaros vuelan al principio… lo que empiezo a dudar es de mi invisibilidad“. En un momento apasionante del video, Dirk está a punto de descubrir una de las mentirijillas de sus padres. Tras pasearse desnudo por todo el pueblo, con sus progenitores escondidos tras él, cámara en mano, Dirk empieza a dudar de sus poderes de invisibilidad al ver las risas y carcajadas de sus vecino. De repente, un terrible Dirk embiste a un anciano en lo que se convierte en un festival de puñetazos y cabezazos que hacen enmudecer a todo el mundo. “Casi nos pilla. Tuvimos que decirle que esos poderes sólo se usan en determinadas ocasiones. Cuando vas al baño, cuando conoces a una chica o cuando pasan la ruleta de la fortuna… jaja esto último es supergracioso“.

Adolecer es cosa de adolescentes, no de superhéroes.

Dirk y sus amigos adolescentes

Dirk no difiere de otros adolescentes. Música alta, pendientes, rap y pósters de rebeldía como sus ídolos: los Panteras Negras. Era un muchacho más de cualquier cuadrilla. Tardes volando, suplicando a chicas practicar sus poderes, haciendo raps… un chico especial.

El documental prosigue y muestran más bromas de sus padres. En cierto momento, se puede observar cómo Dirk se emociona cuando le dicen que es el hermano rubio de Amavisca. “Guao, soy negro y rubio a la vez… como Denis Rodman“. En verdad, es una imagen de gran comicidad y así quedó reflejado pues fue el pico de mayor share de la televisión holandesa.

Pero no todo es alegría. Un día, cuando Dirk vuelve de la Casa de Socorro tras intentar saltar desde el tejado de su hogar, descubre, con su bracito roto, que han dejado de emitir la Rueda de la Fortuna. “¿Significa eso que no podré practicar mi invisibilidad?”, pregunta Dirk. “Sí Dirk, guarda tus poderes para el baño y las chicas, pero no más en el salón” recibe por contestación. La voz de su padre suena como un tambor de acero en sus oídos, pero este hecho no hizo sino endurecer y madurar la mente de Kuyt. “Mamá, Papá, quiero conocer a Amavisca“.

Kuyt conoce a Amavisca

No fue fácil posponer este momento. Hacía años que Amavisca no daba señales de vida y lejos quedaron esos tiempos en los que hacia el pase-carretilla junto a Zamorano. El ’11′ blanco estaba recluido y había abandonado la vida pública. Dirk, que empezaba a destacar en el fútbol, no cesa en su empeño y, al llegar los campeonatos de fin de curso lanza su órdago: “No jugaré sin ver a mi hermano. Que venga Amavisca”.

El padre, que demuestra ser el más ingenioso de todos, ve la luz y en un momento clave logra el objetivo. “Yo conozco a alguien que es clavado, Dirki ni lo va a notar ¡Y te juro que son como dos gotas de agua!”.

El puma, otro bromista

El Puma disfrazado de Felipe González

Los años que su padre pasó en España como feriante no fueron en balde. El loco Puma dijo sí enseguida. Sí señores, el Puma, que es un campeón, salva la broma e incluso alardea de seguir en contacto con Zamorano. Es sin duda, un encuentro mágico para él. “Tú no dejes de jugar al fútbol. Tus padres ya me han contado tu habilidad. Eres especial Dirk, especial”. Este fue otro de los momentos clave del reportaje. La audiencia seguía pegada a las pantallas y disfrutando de las trastadas de Dirki, como cuando vuelve a saltar desde el tejado.  Jo, Dirk, eres total.

Los años con Benítez

¿Casualidades de la vida o destino? Quién iba a decir que Rafa Benítez, ‘el niño de la Salaesa’ y compañero del padre de Dirk en sus años de Escolavi vasco en España, sería el entrenador de Dirk. Cómo no, Benitez siguió con esta historia que, a día de hoy, ya tiene y forma parte de un poquito de todos nosotros. “Entrénale para matar, luego ya veremos que hacemos”, le pidió el padre.

Así fue. Benitez hizo un entrenamento especial para él: vueltas al campo en cuclillas, abdominales, invisibilidad en el campo de fútbol y lo más importante, ‘la cara de pájaro‘. “La cara de pájaro es lo más, nunca pensamos que mi hijo se mimetizaría tanto con el ambiente. La cara de pájaro le cambió la vida”, explica su padre.

BENÍTEZ: Entrenado para matar, eres una máquina Dir Kis.
KUYT: Por supuesto señor… Eh, me llamo Dir Kuyt.
BENÍTEZ: Claro que sí Dirkin, claro que sí.

Pero se acabó lo que se daba… Un grupo de periodistas recibieron una llamada de Andy. ¿Se acuerdan de la niña que aparece sentada junto a él en su comunión?

“Hola, soy Andy, tengo algo para vosotros”

Kuyt poniendo su clásica cara de águila

Tanta atención en Dirk despertaron los celos de Andy, quien vivía, en cierto modo, una verdadera invisibilidad. Los periodistas vieron el filón y no dudaron en montar los vídeos. Lejos de buscar el sentimentalismo barato optaron por dar un tono de comicidad a “esta obra de imaginación infinita“, en alusión a los padres de Dirk.

En un principio D. Kuyt reaccionó mal: insultos, crispación y rencor negro. La sociedad holandesa que no entendió su enfado, reaccionó aún peor. “Es una broma, si no sabes aguantar bromas entonces no las hagas”. “Si se va a poner así me dolería que me representara en la selección”. “¿De verdad que el Puma no era Amavisca?”.

Tras unas semanas intensas, Dirk se reconcilia con prensa, público y familia. En un acto de valentía, Dirki decide seguir adelante. “Lo hago por mis hermanos negros. La comunidad negra me necesita“. Claro que sí, Dirkin, claro que sí.

Demósle una segunda oportunidad pues, si bien no atajó la broma como un hombre, todos disfrutamos como niños con sus travesuras y las de sus padres. Ya lo creo que sí, ya lo creo que sí.

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