Dios es hospitalizado con un cuadro de estrés provocado por los rezos de la gente

6 julio 2011 por jorjo en Nacional

Las consecuencias de la crisis no sólo afectan a nuestro bolsillo. Nuestra integridad física esta sometida a fuertes presiones difíciles de controlar. Dios ha sido un claro ejemplo de estos problemas. La deidad judía más popular ha sido hospitalizada con un severo cuadro de estrés debido a la presión ejercida por la humanidad con tanto rezo.

Dios, en pleno ataque de nervios

Los primeros análisis realizados demuestran una fatiga crónica que se remonta a la época del Éxodo y todo indica que las infinitas peticiones y los incontables ruegos han terminado por desestabilizar la calma del Altísimo. Según el primer parte médico, el paciente ingresó con un dolor de cabeza de proporciones bíblicas, en términos menos técnicos, tenía el coco hecho un Cristo. Los mejores doctores que la Iglesia ha podido pagar han auscultado a fondo a Jehová y nos han tenido buscándole una tres horas de lo bien que lo habían auscultado.

Los llamados trastornos mentales son cada vez más peligrosos para la sociedad y varios han sido los casos de personajes populares que padecen estos males. Como el bueno de Emilio Butragueño, estresado profesional, el cual ha declarado en su Twitter respecto a esta noticia, “Bueno sí no”. Últimamente todo dios tiene un amago de paro cardiaco, un ataque de ansiedad o ladillas en los huevos. Para evitar estas dolencias hay que parar la maquinaria, echar el freno y mirar la vida a tu alrededor con un poco de sosiego. Pero en este caso concreto es difícil relajarse cuando tienes que escuchar y gestionar más de cincuenta millones de oraciones diarias.

En el momento del ingreso en el centro hospitalario hemos podido presenciar unas breves declaraciones del líder espiritual cristiano. Aunque en realidad eran gritos desgarradores llenos de rabia y frustración hemos podido rescatar varios mensajes del padre del Mesías. “¡Sois todos unos pesaos hijos de puta que no hacéis más que pedir! ¡Aquí va a haber andanadas de hostias! ¡Soltadme, camilleros desgraciados! ¡Los peores sois los del Betis que no paráis de suplicar ganar algo, por el amor de Dios, soy Dios, no MacGyver!”. Duras palabras que reflejan un estado de ansiedad impropio de una persona con su cargo. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, cierto es, pero la humanidad también podía buscar más en su interior: dejad un poquito tranquilo al viejo de barbas. Desde esta redacción le deseamos una pronta recuperación y que se aplique cuanto antes a nuestra humilde petición de acertar quince en la quiniela.

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