Alberto Ruiz-Gallardón se multa a sí mismo por llevar gafas

21 octubre 2009 por jorjo en Nacional

Gallardón se plantea llevar lentillas

El afán irrefrenable del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, de crear nuevos tributos le ha llevado a multarse a sí mismo por lucir gafas en público. Esta nueva tasa que grava el hecho de ponerse gafas fue ideada por el edil popular anoche en su despacho (recordemos que la cúpula principal de la alcaldía trabaja por las noches porque madrugar les da bajón), y esta misma mañana fue aprobada por el Senado y acto seguido refrendada por tu padre.

La nueva norma ha entrado en vigor a la hora de comer, justo cuando el alcalde se disponía a tomar el almuerzo de su fiambrera en un banco del Retiro. En ese momento apareció el peine y Gallardón cayó en la cuenta. Al salir de ella sacó del bolsillo un taco de multas y se autoimpuso una sanción de 150 euros por no haber pagado la tasa recién creada.

El nuevo tributo se une a la lista de las excéntricas presiones fiscales impuestas por el alcalde denominadas popularmente ‘gallardinas’. Entre ellas se encuentran la conocida tasa que grava vestirse de payaso, el impuesto al que tienen que hacer frente los zurdos, y el recargo que obliga a todos aquellos que beban vino con casera.

El hecho imponible concreto del nuevo gravamen es el simple y corriente acto de usar gafas. Todos aquellos gafotas que no paguen la carga correspondiente serán sancionados con 150 euros. Los modernitos que presumen de gafas de pasta y sean sorprendidos conversando de algo que no saben tendrán un recargo que ascenderá a los 300 euros. Y las personas que por hacer la gracia descansen sobre sus narices una montura de gafas sin cristales, además de pagar 250 euros, deberán asistir a una charla instructiva designada “Cómo hacer reír sin ser ridículo”.

La polémica esta servida. La Asociación Madrileña de Ratones de Biblioteca (AMRB) prepara una concentración pacífica a las puertas de la Alcaldía. Eso sí, han acordado no llevar gafas por temor a las represalias, por lo que Bwin ha abierto una apuesta sobre cuántos acudirán y cuántos acabarán perdidos llamando a su mamá. Otras voces populares se han levantado contra este atropello municipal pero como era la hora de la siesta se han vuelto a acostar. Según testimonios de allegados al alcalde, incluso Gallardon se siente ofendido por esta nueva forma de recaudación. Incluso hubo quien escuchó las siguientes palabras llenas de ira de boca del protagonista: “Siempre pagamos los calculines”.

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