¡Descubierto rufián! El Cid era snorkel

2 mayo 2009 por Lutridas II el Sabio en Nacional

La impetuosa estatua del Cid defiende con su espada mágica la ciudad de Burgos

Sobre la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, siguen hoy pendientes de ser aclarados muchos de sus aspectos, como la tonalidad de sus cabellos, su flexibilidad o la finura de sus cacas. Finalmente, se ha podido aclarar uno de los episodios más oscuros azabaches: su origen étnico, ¿qué no?

Finalizados los análisis de ADN a los que ha sido sometido el cadáver del afamado caballero, los responsables del laboratorio Penix de la Universidad de Turula, en Kisirisasa, -Forofia, Israel- Nex Guarner y Hugh Rubinoso han publicado a las 9:34 de hoy los resultados y sus consiguientes conclusiones: el Cid perteneció al grupo humano de los extraordinaria humanitatis, más conocido entre el populacho como snorkel, gentes de origen indoeuropeo que con sus vasijas maniformes entraron en la Península Ibérica en torno al año 400 antes de Jesucristo II, asentándose en las profundidades de la Laguna Negra, en Soria, idílico lugar de nuestros parajes castellanos. Estos resultados explicarían finalmente el apéndice tubular supracraneal, propio de estas gentes, con el que nuestro amigo aparece en algunas representaciones artísticas.

Dos snorkels se preparan para la copulación. Miniatura del siglo XII. La semejanza con el Cid es pasmosa

Durante siglos, se creyó que el mentado tubo servía para respirar en los fondos marinos de agua dulce y fresca, asentamientos originarios de estas gentes de tan mala fama –merecida por otra parte-. Sin embargo pronto emergieron a la superficie en busca de nuestro famoso sol, y el tubito perdió su función respiratoria, reservándose su función primordial, esto es, la actividad coital, donde el espacio abierto del tubo funcionaba como el receptor del pene del elegido en una jocosa y folclórica rifa previa.

Hay datos fiables que apuntan a un uso ocasional de estos apéndices en las escuelas para torturar con bolitas de papel lanzadas a través de los mismos, a los pobres historiadores que atendían con pasión las explicaciones del maestro. Uso maldito en el que todo apunta a que el Cid fue muy dado en su juventud. También hay indicios de haber sido utilizado para limpiar el ano del compañero de piso.

Con el hallazgo, se van al garete -Italia- las diferentes teorías sobre el origen de este castizo caballero. Algunos historiadores habían insinuado su origen burgalés; otros expertos afirmaban que era un paparruflas; para los más atrevidos, el Cid era un caracono; mientras los más radicales llegaban a negar su origen, así como suena. Es hora de que se traguen sus putas palabras.

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Comentarios (1)

 

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